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miércoles, octubre 07, 2015 Sé que es poco común, un don que si no me despierta un particular orgullo (no podría) sí que tengo en alta estima, pero nunca extraño una cama nueva. Duermo profundamente en las más variadas y excepcionales circunstancias, cuando llega el momento de hacerlo, y muy a menudo está allí antes que yo. Así volvió a ocurrir. Desperté, tras la primera noche en el Baztán, y fui poniendo orden en los planes del día: ¿no sería mejor, en primer lugar... y a continuación se pueda... paseando tranquilamente... alguien encuentre... alegar que...? Pero no fui capaz de atarme los zapatos antes de que la niebla se disolviera del todo y, con ella, la vaguedad e incertidumbre necesarias para salir de la habitación. posted by Krapp lunes, marzo 09, 2015 Así el sol calienta el aire: con chistes de la última traslación alegra sus átomos, les infunde una vibración progresiva que perciben las yemas del chopo y la lavandeira en el remate de la cola. Por el reino mineral, se cree que los encargados de transmitir la onda son los esquistos, que abren ligeramente sus escamas. posted by Krapp martes, febrero 24, 2015 «Espérate, Platero... O pace un rato en ese prado tierno, si lo prefieres. Pero déjame ver a mí este remanso bello, que no veo hace tantos años... Mira cómo el sol, pasando su agua espesa, le alumbra la honda belleza verderoro» posted by Krapp sábado, febrero 21, 2015 Mañana fría y limpia, en sus horas centrales el tiempo se tensa como una piel musical. El motor de una furgoneta irrumpe y se extingue, y una persiana se levanta luego de amargo sueño. Entre uno y otro, tiempo callado, incontable... cancelado. El espíritu con el que comenzó el paseo se desvanece: perdida la conexión con la realidad, el mundo es un revoltijo de cosas que flotan en el vacío de una calle solitaria. Avanzo sin determinación, como si me hubiese colado en el patio de una casa cuyos habitantes han acudido a un desfile. posted by Krapp domingo, febrero 15, 2015 ¡Pues ya me van sonando caras en este pueblo! Uno deja de ser un recién llegado en algún momento -si bien indefinido y a veces dilatado- pero no un forastero. De fuera no se deja de ser casi nunca, aunque la palabra forastero ya no nos parezca forastera fuera del catalán, de donde acabo de saber que proviene. Pero las palabras, salvo excepciones, viven más años y echan raíces, aunque también puedan verse sometidas a un periodo de recelo y extrañeza. El hombre es más forastero que la palabra, de manera que ésta ejerce casi de lugareño, presentándole (señalándole). No quiero censurar toda precaución que se tome con el forastero: mientras las nuevas palabras hablan y significan, y podemos enfrentarles las antiguas, el forastero nos observa y juzga sin pronunciarse, y todos sabemos que no hay explicación posible para ciertas cosas si no se es de aquí. Por supuesto, todo es ridículo porque nadie viene ni se queda, nos cruzamos azarosamente y nos separamos para siempre. posted by Krapp Desde el piso más alto, la mirada recuerda ciertos hábitos de juventud: cuando desde la copa del árbol celaba el león, desde la torre vigía maliciaba cada destello marino o desde la atalaya esperaba el aviso apremiante. Así, asomarse desde el piso más alto (da igual que sea un cuarto o un ochenta y ocho) no es un placer tan distendido como hacerlo desde un piso más bajo (con nuestros ojos tranquilos, mansos, emisarios amistosos de saludos al paisaje y atrofiados para percibir sus respuestas llenas de amenazas). posted by Krapp jueves, septiembre 04, 2014 Nada más falaz que el término comunidad aplicado a un edificio de viviendas. Ni características ni intereses comunes, salvo el de conquistar la proyección aérea de un suelo y fatigarnos mútuamente con ruidosas reformas de la celda en (x,y), encadenados a una z. Tenemos canasta para dejar publicidad fuera del cercado, felpudos republicanos y separatistas, sin un tamaño máximo regulado, invadiendo zonas de paso, pero si un día vienen (no creo, pero bueno) los de otra comunidad a nuestras coordenadas, ni danza de guerra ni rito equivalente para tocarles la solfa. O quizás también tenga esa función el tam-tam constante, redundante y melancólico de las obras en el 4º. posted by Krapp miércoles, septiembre 03, 2014 Hace un rato llegué de Fort Lamy. No a caballo (como Gide), ni en land-rover (como Moravia), sino de un inoportuno timbrazo. El río que tengo enfrente no es el Chari. Pese al remanso, no parece reflexivo, y su orilla más silvestre es alcanzada por los bañistas con despreocupadas brazadas desde la playa urbana. El alma, que acaba de despertar sudorosa de la siesta, prefiere esta belleza sin misterio.
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domingo, abril 09, 2006 Domingo de Ramos
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viernes, abril 07, 2006 Mocea abril en los jardines y las aceras rebosan de gente. Por todas partes la primavera parece brotar y fulgir, cosa que anima gran número de corazones. A otros, sin embargo, los ha importunado -con su timbrazo de luz- en su voluntad de transir. Aún cegados se alzan, Lázaros otros, y se confunden en la masa. A veces, murmuran algo. posted by Krapp domingo, marzo 05, 2006 Como cada año, llamativas sombrillas florecen en las terrazas. Bajo ellas, ociosas muchachas ingieren gaseosas y muestran las rodillas por primera vez en el año, incitando a los transeuntes a pecar contra el noveno. Sólo queda atender a su llamado, posarse bajo sus pétalos y libar con moderación los néctares que amablemente nos ofrezcan. Con palabras y ademanes renovados cada temporada -pero siempre inveterados-, dejar atrás la hiemal noche, deshacerse de su aterido abrazo, mudar de estación. posted by Krapp jueves, febrero 09, 2006 Habitan los recodos del mundo Si una voz confusa los alude si una mirada torva los sorprende se quedan quietos silenciosos como caballos robados en la niebla posted by Krapp sábado, noviembre 26, 2005 Hace que te apresures a encender la luz de la mesilla y sin embargo apenas lo escribes palidece. De su gracia transitoria está hecho lo mejor de la vida: lo que nunca podrá ser atrapado en el poema. posted by Krapp jueves, noviembre 03, 2005 The riverbed, dried-up, half-full of leaves. Us, listening to a river in the trees. (Seamus Heaney) Un estudio hidráulico quizás sea lo menos poético que se puede hacer en un río. Llegar de buena mañana y descargar las estaciones totales y los correntímetros; sacar la topografía de un tramo y trazar los transectos; medir la velocidad del flujo, el calado y sustrato cada diez centímetros... por no hablar del inventario de peces mediante pesca eléctrica. Sin embargo, según van pasando las horas y se van llenando los estadillos de datos, uno empieza a escuchar (no la corriente, ni el viento en las ramas) al río. Cuando el sol va cayendo y la humedad traspasando los a priori impermeables trajes, hemos establecido ya una relación más íntima con esos cincuenta metros de río que con cualquier otro. Nos despedimos de sus pozas, tablas y remansos, en los que pronto se enfriará el agua y se desencadenará la freza. Algo entumecidos volvemos a casa, el resto del trabajo se hará en gabinete. posted by Krapp sábado, octubre 08, 2005 Bronquitis Paso el día tirado, entre la cama y el sofá, respirando ruidosamente. Con la enfermedad estoy más en mí (con las molestias que de ello se derivan). La conciencia del cuerpo y sus procesos provoca un repliegue de todo el ser, que tampoco es muy extenso. Con la salud vuelve la perturbación, el leve tránsito por los días, el bienestar confortable e insípido. posted by Krapp domingo, septiembre 25, 2005 Dios es incluso mejor que Rothko posted by Krapp jueves, mayo 19, 2005 ![]() Tiré unos algoritmos en febrero. Ya hay flores de Bézier en mi jardín. posted by Krapp jueves, abril 14, 2005 ![]() Azoteas de Montedidio Por el tiro del patio llegan los olores de las cocinas, su mezcla dulzona. Arriba, un brazo se entrena para lanzar un boomerang de madera, y la ropa se orea con el viento. Abajo bulle el guiso napolitano, su fragor de voces y carreras, de talleres artesanos y marineros en escala. La historia se desenrolla aquí, entre las incrustaciones de la escritura porfídica de Erri de Luca. posted by Krapp viernes, abril 08, 2005 Su vida era al fin esa manzana de casas en diferentes ciudades y habitantes que no se reflejaron jamás en los mismos escaparates. Difícil aventurar una fecha. Primero se llevaron el recuerdo del día en que llegaron con sus palas. Es arrasada tierra su memoria, un vasto solar desguarnecido por el que a veces cruzan perros negros. posted by Krapp martes, abril 05, 2005 Situó su coche ante la línea, dispuesto a ceder el paso por toda la eternidad. posted by Krapp miércoles, marzo 17, 2004 Poetas calculadores "Dejó de calcular y de vivir", comentó un amigo a su muerte. Así concluye la conferencia, y, más que la frase, me llama la atención el tono exaltado del conferenciante, tal vez debido a la naturaleza de su público, que sonríe cómplice. Salgo con la sensación de haber asistido a lo que Canetti llama una "descarga", un acto creador de masa, estableciendo una especie de igualdad entre quienes la reciben y de distancia con los que no. De camino a casa recuerdo a García Montero -"la vida es un cálculo de estructuras"- y el libro de Margarit, y considero que ellos están fuera de toda sospecha, que quizás lo reaccionario haya sido mi recelo. posted by Krapp sábado, enero 17, 2004 ![]() No es su motivación histórica (la escasez de acero durante las Guerras Mundiales) ni la resolución técnica (mera cuestión de dimensiones), pero hay algo inquietante en esos barcos de hormigón que funcionaron durante aquellos años. He encontrado una web con fotografías y reseñas de algunos de estos barcos, pero ni los datos ni las imágenes (de época o recientes, pues algunos son ahora diques y rompeolas) deshacen esa pátina de irrealidad que se me figura. posted by Krapp domingo, enero 11, 2004 ¿Por qué será que envejezco este otoño? Van aves por las nubes. -Basho- posted by Krapp domingo, noviembre 23, 2003 Merendero de la Diputación Cada sábado sacan por instinto sus terrazas los bosques de ribera. A comer tedio vertido en fiambreras vamos familias y grupos variopintos. A nuestro lado, el río no es distinto al que atraviesa la ciudad, ni tiene menos mierda el aire, pero conviene no decirlo muy alto. En un recinto vigilado juegan los críos. Nada puede evitar que por un instante ceda al ensueño de huir de esta comparsa. Cae la tarde y filtra la alameda un orín que no calienta. La farsa de llamarse luz la luz que se queda. posted by Krapp jueves, octubre 09, 2003 ![]() Sin ser demasiado dado a entrevistas y apariciones públicas, tampoco es un escritor secreto. Sus libros son sus visillos, y raramente los aparta. ¿Para qué? La realidad, al otro lado del cristal, no es más que otra sucesión de visillos, zancadillas a la luz. posted by Krapp sábado, agosto 02, 2003 De la mañana apenas salvaría nada. De la tarde su olor a sal y fronda De la noche un bonito neón silvestre posted by Krapp jueves, julio 31, 2003 ![]() Envero Sin una fecha fija, fuimos perdiendo el ansia por ser adultos, y una pelusa rala nos coloreó la tez. Así también enveran los racimos en verano. posted by Krapp martes, julio 29, 2003 ¿Poética? Nunca podrás negarla: de su boca agusanada comiste salvación Hoy te ciega su luz, te aturde el canto que trae su dicho De no existir antídoto, no habríase anunciado su mordedura posted by Krapp domingo, julio 27, 2003 Desde hace tiempo, en todo cuanto ocurre adviertes una causa, una ley. Sopesas con minuciosidad la gravedad de tus actos y nunca cambiarías el fino resultado de tus cálculos por una solución de compromiso. Técnicamente, dices ser dichoso. Te salvan, sin saberlo, el timbre que ahora suena sin cesar, la copa que no apuras esta noche. Esta noche que aún dura, porque has olvidado nuestra cita. posted by Krapp sábado, julio 26, 2003 "Los números imaginarios son un excelente y maravilloso refugio del Espíritu Santo, una especie de anfibio entre ser y no ser." Leibnitz Cuántas veces pensé que obtendría respuestas de las sombras, que luego emplearía en la luz Tanto tiempo perdido siguiéndole el rastro a una especie de anfibio entre ser y no ser que se refugió en mi espíritu una especie sigilosa de anfibio entre respuesta y vacío posted by Krapp viernes, julio 25, 2003 Si dedicara mi vida al estudio de mi propia felicidad, y pudiera vivir completamente ajeno a esa tarea al mismo tiempo, quizás podría descubrir algún patrón, alguna secuencia que me rija. Lo que me ha producido placer mil veces, deja de producírmelo la mil y una. Lo que creía que era una especie de sustrato, de condición básica para mi bienestar, se vuelve prescindible de pronto. Descabalada ciencia misteriosa nuestra felicidad Vicente Gallego Dadme un sentimiento fijo y, con una palanca... posted by Krapp jueves, julio 24, 2003 Quod erat demonstrandum Recupero, al leer el post anterior, a Elizabeth Costello, protagonista de la novela-conferencia de Coetzee Las vidas de los animales, cuando comparaba la Razón con un cubo de Rubik, un juego de ejes (leyes) convenidos y nada más que eso, y así rehusaba arrostrar el discurso histórico racional (Descartes, Kant) que niega alma, consciencia, pensamiento, etcétera a los animales. Parece tan trivial demostrar, mover pieza (aunque la mala memoria y el abotargamiento mental impida anticipar situaciones que potencialmente ya existen, y sólo a una minoría atisbarlas tras muchos intentos) como fácil y hasta elegante rehusar, seguir con la vida imitando al refranero o a la previsión astral. posted by Krapp miércoles, julio 23, 2003 ![]() Cees Nooteboom escribe, sin embargo, un prólogo a la historia siguiente en La historia siguiente: la que tendrá que contarse un profesor de latín y ocasional redactor de cutres guías de viaje cuando acaba el suyo (en contárnosla, írnosla contando, viene a decir, consiste la vida); así, mientras la suya ha estado llena de mitos y versos, y con ellos se ha ido explicando un mundo, construyendo el propio, el de la profesora de biología (sí, arquetipos) con que flirtea se compone de hormonas y cifras inestimables. Tan autónomos e inenfrentables que parece insensato preguntar por el más real y el que mejor nos sirve. posted by Krapp martes, julio 22, 2003 Ov2Ho3 Se dice: Todo está escrito, desde Ovidio no quedan historias. La originalidad ya no es posible, sólo queda la reescritura y el intertexto (baja solución de Homeros en un plasma intercambiable)... Quizás lo que aún parece un juego, los relatos centonados que propone Landero, sea un prototipo de la mejor literatura que viene, la que sabiéndose incapaz de ampliar su tabla periódica, combina elementos directamente y no los deslíe en un matraz de prosa delicuescente. posted by Krapp viernes, julio 18, 2003 Los viejos empiezan a despedirse años antes de su marcha, como en un drama ruso las visitas, y emplean tanto tiempo contándose entre los muertos (desde los primeros decesos (no accidentales) de su generación y los últimos que dejan a la anterior sin representación) que acaban por no equivocarse. Lo mismo que algunos pueblos: la herrumbre de sus puertas, la claudicación de los tejados, los arcaísmos del habla y el extrañamiento del mundo... son su despedida, en sus piedras habla una sociedad periclitada, residuo amable (polvo al polvo, casas y hombres) de la revertebración territorial. Se enterrarán a sí mismos si nadie atiende antes la solicitud de sus calles, cerradas de hierba alta y seca desde que la mesta no las recorre. posted by Krapp jueves, julio 17, 2003 Tras las caricias previas debidas por dos años de abandono (limpieza de bujía y tubos, vaso de gasolina en el carburador), la Ossa arrancó a la cuarta pedalada, ahumando hasta convertir el corral en un bar de carreteros. Su explosión en perfecto binario, como recién reglada. Tememos por el estado de las cubiertas, por lo que no apuramos la frenada ni los virajes. Me explica mi padre que es la versión Luxe, que a diferencia de la básica traía suspensión regulable y tapa para la cadena. Y 160 c.c. tiran del mítico trébol. posted by Krapp miércoles, julio 02, 2003 «Cuando recuerdo aquel tiempo final de estudiante en la casa materna más que la desgana y la indiferencia, convengo en que lo que mi mediocre triunfo me proporcionó con más satisfacción fue la indiscutida capacidad para aguantar imperturbable la mirada de mi tía Juana cuando, por la mañana, entraba en mi habitación a despertarme, clavándome sus ojos pequeños y negros como las cabezas de sus agujas de tejer: – Calamidad, nunca llegarás a nada.» (Juan Benet) posted by Krapp martes, julio 01, 2003 «En los pueblos, todo el mundo se conoce más o menos. Y así, a las molestias personales de la vida, se añaden las que produce la presencia de la otra gente, con sus inagotables fantasías. De repente, uno ve aparecer, en la calle, sucesivamente, a los individuos de una familia vestida de luto, cubiertos de telas de un color de ala de cuervo. Estas apariciones, sobre todo ahora en verano, en la luz blanca, deslumbrante, frenética del verano, producen una sorpresa que molesta.» (Josep Pla) Seguramente me libraré de entierros (ahora los viejos tienen faena en los huertos y no están para misas), pero no del repaso, de noche en la sentina, con el relente del río, a los caídos en los últimos dos años casa a casa, de extremo a extremo del pueblo y no exentos los idos, con días o años de antelación, a morir a alguna capital. Los que quedan no consienten ser los únicos testigos del fin y comparten con los pocos veraneantes la tristeza de sus inviernos. Es su particular impuesto, equivalente a la ecotasa balear. posted by Krapp lunes, junio 30, 2003 Me lanzo avisos, amenazas. Se los lanzo a mi memoria, a mi recuerdo cuando me recuerde. No me fío de su benevolencia, ni siquiera de su ecuanimidad. Por eso me empleo en acompañar cada acto de un aparato crítico, envolver en un pedazo de contexto un puñado de alternativas y sus evaluaciones, de riesgos asumidos. Para que sepa que las barajé y los sopesé. Pero reconozco que, asimismo, me lanzo avisos, amenazas. posted by Krapp sábado, junio 28, 2003 Muy a menudo me vuelvo hermeneuta interpreto ecos de palabras no dichas decido erróneas las aún no pensadas y a las incluso escritas cambio significados. Qué don, no ser tenido en cuenta, que el verbo fluya inocuo, vasectomizado y no agarre en las almácigas de la atención. No obstante, si mides el obstáculo que hay que poner a esta fuerza, el peso del peso que hay que poner sobre la lengua y el esfuerzo del freno de tu voluntad, conocerás cordura y poder y callarte será más bello que el ejército de ratones y los arroyos de perlas de que pródiga es la boca de los hombres. (Paul Valéry) posted by Krapp jueves, junio 26, 2003 No recuerdo una sucesión de impresiones semejante, en la domesticación de un libro (desde que se tiene noticia suya, tal vez por algún intrépido explorador al regresar de la espesura, hasta que se ha «puesto en familia», estabulado acaso junto a otras reses). Conocer el título, la portada, contemplar la serie de fotos que lo encabezan, empezar a leer el prólogo y las primeras notas... no ha sido ir profundizando en él, sino ir contrariando cada predicción apenas tenida sobre el conjunto. No es lo que parece... dos, tres, cuatro veces deja de serlo. Y queda todo por leer.
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martes, junio 24, 2003 «Noche. Verbena de San Juan. He salido tarde de casa. Todo se ha quemado ya. En el aire flota un olor de corcho quemado ya frío. La gente lleva a la cama a los niños. Aún se ve a alguno con un dedo de tizne en la frente o en la cara, que quiere saltar sobre los fuegos extinguidos. (...) En las puertas de las casas, inmóvil, la gente toma el fresco, sentada y silenciosa, como si las llamas se hubiesen llevado los pálpitos de las vidas y no hubiesen quedado más que figuras de cera.» (Josep Pla) posted by Krapp lunes, junio 23, 2003 ...Well this side of Paradise!... There’s little comfort in the wise. (Rupert Brooke) «Un espíritu culto como ése no tiene verdaderamente ningún atractivo para mí. Le admiro, sé apreciar todos les soins et les peines que han servido para producirle, pero me deja fría. Al fin y al cabo, la aventura ha terminado. Ahora ya no hay más que cortar, podar, atar las ramas, trabajos esos todos un poco deprimentes. No, no, la inteligencia que me gusta tiene que tener sitios salvajes, un huerto enmarañado, en que las ciruelas oscuras caen encima de la hierba tupida, un bosquecillo abandonado, la probabilidad de encontrar una o dos serpientes (serpientes verdaderas), un pozo del que aún nadie ha explorado el fondo y senderos llenos de florecillas plantadas por el espíritu. Ha de tener además rincones donde poderse esconder de veras, no escondites artificiales, no cenadores y laberintos. Aún no he encontrado una mente culta que no tenga su glorieta. Yo detesto y aborrezco las glorietas.» (K. Mansfield) posted by Krapp domingo, junio 22, 2003 No estaré más de cuatro días y seguramente llevará dos hacer arrancar a la moto. Es un sitio que, al no ofrecer nada que hacer, incita a no estarse quieto; como a los planes conocer el escenario, saber que no habrá apenas cambiado desde la última vez (ni desde las anteriores por tanto, y las pequeñas novedades se admiten sin apenas registro, lo que es parecido a negarlas); no esperar nada deviene no tener a qué esperar. Creo que es ahora cuando (a lomos de la Ossa que compró mi padre en los cincuenta, por algo así como 15000 pesetas) levanto el polvo de los caminos, me golpea el viciado, dulzón perfume de la retama al adentrarme en el pinar y, desde el alto del Cuento, hago a pie el breve descenso hasta la fuente Romana («...cuando llueve, mana») expuesta al ábrego, y que entonces me sabrá a reconocimiento. posted by Krapp sábado, junio 21, 2003 «Esta noche, de puro aburrimiento, me he lavado las manos tres veces seguidas.» (Kafka, Diario) ¿Quién pondrá al tiempo en su sitio? posted by Krapp jueves, junio 19, 2003 Pange lingua gloriosi... Día de Corpus. Salir en procesión hoy es una de las pocas extravagancias que se pueden ya cometer y considerar tal. Así que allí estábamos, celebrando la Eucaristía con nuestras identidades relegadas y las miradas... perdidas, que hubiéramos querido transmigradas en pétalo, flor, hoja de buganvilla de sombra sobre nuestras asombradas crismas, mientras cantábamos sola fides sufficit, sólo con la fe basta. posted by Krapp miércoles, junio 18, 2003 La solución –única o indeterminada– a un problema, la respuesta a una pregunta son sólo la demostración de su validez, productos finales listos para su consunción y desecho. Lo válido o no, lo reactor, son los enunciados cotidianos, las exigencias y las cadenas. ¡Vivan las cadenas!, clamaban ante Fernando VII quienes, quizás, también lo veían así: la vida como un espectáculo de escapismo. posted by Krapp martes, junio 17, 2003 Té flojo «Acabo de tomar una de las cosas más tristes, una taza de té flojo. Oh, ¿por qué tiene que ser flojo? Qué patético suena, algo más que patético, cuando al servir una taza de té dicen: «Me temo que sea flojo». Uno cree ser un verdadero bruto si abusa de su debilidad antes de que se haya fortalecido. Cojo la taza: parece que el té tiemble, que diga muy bajito: «¡Cobarde!» Reconozco que no puedo nunca, al momento de servir el té, oír a alguien murmurar tímidamente (como si fuera consciente de su vergüenza): «Sí, gracias, demasiado flojo para mí», sin tener deseos de echarme a llorar.»
(Katherine Mansfield, Diario) posted by Krapp lunes, junio 16, 2003 Seria dificultad para vencer los puntos muertos del día. Estrepitoso fracaso de otrora eficientes engaños, vaciedad manifiesta del café compartido y del paseo libresco, plenos a su vez de puntos muertos. Conveniente reglaje del motor y enriquecimiento de la mezcla. posted by Krapp domingo, junio 15, 2003 «Antes de trabajar denodadamente por la conquista de la banalidad, yo escribía poemas. Lo cierto es que todos escribíamos poemas; escribía poemas hasta el lucero del alba. De puntillas, genuflexos, a gatas, decúbito prono, con boquita de piñón escribíamos poemas. ¿A las estrellas, a la luna, al río Ebro? En absoluto, eso quedaba para la gratuita. ¿A Luisa, a Marisa, a Rosa, a Lisa? Ni hablar, el poema amoroso era considerado franquista. ¿A la caída del Imperio Romano, a una urna ibera, a un obrero en huelga? Esto era lo más detestado. No: lo asombroso, lo fenomenal, es que escribíamos que estábamos escribiendo que escribíamos.» (Félix de Azúa) posted by Krapp sábado, junio 14, 2003 Todo el día en el suelo, abajo, hozando estratos superficiales. Largo detenimiento en torno a los aspersores. Nada: conglomerados de ribera, deyecciones de rambla, jóvenes y vulgares. ¿Cómo se puede hacer nada valioso sobre una tierra así? Como leva ignorante de mi noria, vuelta arriba, y abajo, con una periodicidad que dudo impuesta o sobrevenida. posted by Krapp jueves, junio 12, 2003 Iba a empezar: Los Cuadernos en octavo kafkianos... Cómo, con la repetición de la fama, puede el propio nombre disgregarse de su dueño, fundar otra familia y abandonarle: kafkiano, ya casi siempre para referirse a sus epígonos, secuaces y sombras. Es extraño sin duda no habitar ya la tierra, (...) no ser más lo que se era en unas manos infinitamente angustiadas, y tener que desprenderse aun del propio nombre como quien arroja, lejos de sí, un juguete roto. (Rilke, Elegías de Duino) posted by Krapp Los Cuadernos en octavo de Kafka complementan a su diario, sus cuadernos en cuarto. Los llevaba encima, y en la espontaneidad de las notas se percibe esa circunstancia. Con todo, hay esbozos de algunos de sus mejores relatos y aforismos muy luminosos y hasta sonoros, como el primero: «Todo hombre lleva dentro una habitación. Se puede comprobar este hecho incluso acústicamente. Cuando alguien anda a paso ligero y se escucha con atención, de noche tal vez, cuando todo está en silencio, se oye por ejemplo el tintineo de un espejo mal afianzado en la pared.» posted by Krapp miércoles, junio 11, 2003 Hay libros que son como blogs, sólo que con sustancia. Otros, son como blogs. Leo a Ferlosio: «Prohibido terminantemente, de una vez por todas, que se me cuenten experiencias o sensaciones nuevas». Y presumo, divertido, que él nunca incluiría uno de esos paneles de comentarios ni dejaría el e-mail a mano. A mí, en cambio, pueden contarme lo que quieran. Ya, ya sé que no es lo mismo... posted by Krapp martes, junio 10, 2003 Un blog frente a éste y dándole réplica, alejándose cada post un paso. Yo en un ángulo muerto, protegido, único testigo del tedioso duelo. Pero sin poder quitar ojo. posted by Krapp Empecemos por el tiempo, dado que terminaremos con él. posted by Krapp lunes, junio 09, 2003 «La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. AGAMENÓN.– Conforme. EL PORQUERO.– No me convence.» (Juan de Mairena, Antonio Machado) posted by Krapp domingo, junio 08, 2003 Spiritum nolite exstinguere Ha venido. El sofocante, canicular calor de hoy, colándose a bocanadas por la ventanillas en el atasco pentecostal, entre apoyados brazos que rascaban comezones y lamiendo de arriba abajo y con sugerentes turbulencias el mismo sudor que originaba, se anunciaba a sí mismo. Vino la Paloma a deponer al Paráclito, sus linguales fuegos, ungir de Espíritu Santo los parabrisas. posted by Krapp sábado, junio 07, 2003 ¿Qué es esto? posted by Krapp jueves, junio 05, 2003 El verdadero sentido del envejecimiento o el placer de desagradar (5 de junio de 1913) Kafka recuerda cómo pocos días antes leyó a sus padres su cuento El fogonero: «No hay mejor crítico que yo mientras leo en voz alta ante mi padre, que escucha con suma repugnancia». Y concluye que esa es una de «las íntimas ventajas que las obras literarias mediocres obtienen del hecho de que sus autores aún estén vivos y detrás de ellas.» posted by Krapp miércoles, junio 04, 2003 Si navega por la red, a esta hora y en este lugar, es porque desea algo que no tiene, y ese algo, yo, puedo proporcionárselo... posted by Krapp La implacable mirada de la noche ![]() Un dealer que acecha y asalta. Un paseante convertido en cliente por el desvío de su trayectoria. Deseo y objeto de deseo, valle y cresta de una misma cosa, ignorada e impuesta. Una transacción en los márgenes donde hasta las formas y actitudes –la arrogancia o la humildad– se ceden y toman como armas: el tráfico de las relaciones humanas, «cínicas aunque teñidas de afectividad», es el eje de En la soledad de los campos de algodón, de lo que a Koltès le interesa «entender cuál es el juego de proporciones». posted by Krapp sábado, mayo 17, 2003 Un campesino cierra un libro de Popper. Es luna de cosecha. Al final, no ha costado tanto. Hasta aquí me trajo una sucesión de tareas que predeterminó la siembra (con toda su liturgia semejante a la de las apuestas arriesgadas) y cierto sentido del deber algo obsoleto ya: me gusta terminar lo que empecé un día que no supe estarme quieto. Parecía ser para siempre, irse un poco de mí en aquellos surcos torcidos (parecían poco dispuestos a devolver nada) cuando les confiaba la simiente. Pero pronto haré una fiesta grande porque el año ha sido grande. Y después habrá que decidir si apostarlo otra vez al mismo azar o a otro con más combinaciones. Tú hablas de nubes y relojes. No sé si te burlas o me defiendes. posted by Krapp jueves, mayo 15, 2003 «La Administración es un dinosaurio que habitualmente duerme», peroraba mi hermana. «Los únicos que pueden despertarle son los medios de comunicación, y entonces se despereza como el dinosaurio que es, con grandes sacudidas. Todo puede estar sucediendo mientras no trascienda, pero, si esto ocurre, no cabe una hora sin que un informe, una denuncia, un expediente –cualquier cosa vale menos un «no lo sé», «no teníamos noticia»– llegue a manos de sus portavoces y puedan blandirlo ante los periodistas que osaron despertarle.» posted by Krapp miércoles, mayo 14, 2003 Tempus fugit Lo dijeron Horacio y el Barroco: cada hora nos va acercando un poco más al negro cuchillo de la Parca. ¿Qué es esta vida sino un breve sueño? Hoy lo repite, a su manera, el Marca: en junio se retira Butragueño. (Miguel D'Ors) posted by Krapp martes, mayo 13, 2003 No hay tiempo, es verdad, para elogiar ni censurar seriamente nada. Y además, con el tiempo, se contienen los rebotes plebeyos, se apagan los destellos patricios del optimate en reserva, Bíbulo retirado escrutando el cielo. O César. De la irresponsabilidad de hablar habla Tu rostro mañana («What a disgrace is it to me to remember thy name! Or to know thy face tomorrow», de nuevo Shakespeare), sea cual sea el tiempo del que se hable y la intención de quienes incurrimos en el eterno parloteo, pero también de cómo se taima nuestro error cuando, habláramos o calláramos, somos expulsados de él («y a qué tanto sueño y aquel rasguño, mi dolor, mi palabra, tu fiebre, y tantas las dudas, y tal tormento.») Es lo que envuelve un relato un tanto difuso, con un narrador que va reflexionando a pie de ejemplos donde el hablar y el callar tienen especial relevancia (la diplomacia, la política –la guerra–, las relaciones personales –el matrimonio, esa «institución narrativa»–) y consecuencia (la desconfianza, la traición, la mentira –pero «todo tiene un tiempo para ser creído–»), mientras nos va contando (y en este contexto el lector ya está en guardia) de su pasada ocupación en Londres como «intérprete de vidas» al servicio del MI6 británico. Veremos por dónde conduce la segunda parte Marías, ésta acaba con el fuego casi extinguido (incluso artificiosamente mantenido, sus «old flames» costosamente avivadas desde bastantes páginas antes del to be continued). posted by Krapp domingo, mayo 11, 2003 «Duración de las cosas en el Empordà. Cuando se fundó, en Palafrugell, La Taponera, o sea el coro antiguo, nuestro glorioso coro antiguo, se acordó que el estandarte fuese de corcho y después de un año y medio de deliberaciones para saber cómo tenía que ser un estandarte de coro de corcho, se estableció que el estandarte de corcho tuviese la máxima magnificenciay fuese un trabajo delicado y acabadísimo. Fue encargado de su elaboración el ciudadano Martí, de la casa Martí, padre del médico Martí. Trabajó con toda conciencia. Elaboró un retablo de corcho extraordinario, una obra que ha sido la admiración de todas las personas que la han visto. Empleó una serie de años consecutivos. Cuando el estandarte estuvo acabado, ya hacía años que el coro se había disuelto. (...) En realidad, no hay tiempo para nada: ni para elogiar seriamente nada, ni para censurar seriamente nada. Cuando te dispones a hacerlo, lleno de buena voluntad y paciencia, sistemáticamente, siempre hay un señor o una señora que se interpone y te pregunta qué hora es.» (Del Cuaderno gris de Pla, del 11 de mayo de 1918) posted by Krapp sábado, mayo 10, 2003 Que la realidad es a la par continua y discreta, ondular y corpuscular como la luz, es algo más que una sospecha, si es que cabe algo más que sospechas acerca de tan huidizo concepto (del mundo y la existencia, sólo vagas huellas en el barrizal de la nada). Parece a veces ocurrir lo mismo con los libros que salen al paso de entre anaqueles, especialmente las novedades editoriales tan estacionales, tan de temporada como la cocina de un restaurante de mercado (y así hay meses de autobiografías, de memorias, de cuentos largos o breves (y aun hiperbreves), meses en los que aparecen sobre todo diarios y dietarios y, quizás coincidiendo con éstos, libros de aforismos, misceláneas, o bien segundas partes de novelas -qué otra cosa- vendidísimas). Pero no sólo novedades. A menudo se recuperan del fondo de catálogos o almacenes (tanto da), se rescatan del estacionamiento en batería y segunda fila (sin multa) un puñado de títulos cuyas portadas han estado mucho tiempo cara a otras contraportadas, cara al culo, y ahora recuerdan su mundo o conocen el nuevo. Y se viven auténticos revivals de autores muertos o poco entrevistados (tanto da), por razones que algunas veces están claras (premios honoríficos, adaptaciones cinematográficas) y otras se esconden más (el éxito de otro autor que les alude o reivindica) y más y no hay con que llenar los paréntesis. Y no sé si en unos de estos periodos los libros me salen más al paso que en otros, o con más prolijidad, o es entonces mi desinterés desleal el que flaquea, se deja engatusar y muerde todos los anzuelos que la curiosidad insana y gravosa tiende. Debe de ser esto, porque entre los libros que llevo un par de semanas saludando están viejas novelas que siempre quise leer, pero con las que nunca hasta ahora me había topado y tampoco encargué (Herzog de Saul Bellow), memorias (recuerdos recién inventados) como las de Savater (o recién publicados como las de Canetti, cuando aún no he mediado Masa y poder), diarios del siglo pasado como los de Sánchez-Ostiz. También una novedad de éste último, Peatón de Madrid, o la poesía completa de Pedro Casariego (que me regalaré así se esfume la culpa de los últimos dispendios), recién publicada por Seix Barral como Poemas encadenados, quién sabe si por la curiosidad o a ella. La misma Seix Barral que, también recientemente, ha creado la Biblioteca Onetti para devolvernos Santa María. O se están todos un poco más quietecitos o no sé lo que habrá que hacer. «Bolígrafos sobre la mesa, no hay tiempo para más», nos decían cumplido el de los dictados. Y nos sigue faltando. posted by Krapp «Yo vomité las espinas de un salmón en la cara perfecta del ángel. Proseguí mi camino imposible hacia la indiferencia absoluta. Pero siempre surgía algo que me apartaba de mi meta. Me sentía inevitablemente romántico. Anduve unos centenares de metros con la mirada entoldada por la emoción, y arrojé todos los preservativos a un charco que no había sabido evaporarse. Todos menos uno. Todos tomamos precauciones. Todos los miserables.» (De Verdades a medias, Pedro Casariego) posted by Krapp viernes, mayo 09, 2003 «9 de mayo. Anoche, con Pick en el café. Cómo, contra todas las inquietudes, me aferro a mi novela, igual que la figura de un monumento que mira a lo lejos y se aforra al bloque de piedra. Hoy, noche desolada en familia. El cuñado necesita dinero para la fábrica, el padre está excitado a causa de la hermana, del negocio y de su corazón; mi desgraciada segunda hermana; mi madre, más desgraciada que nadie, y yo ensuciando papel.» (Kafka, Diarios) posted by Krapp lunes, marzo 17, 2003 Tanteo. Sopeso hago balance considero estudio supongámoslo barajo pongamos lo pongo yo por caso que si ahora de pronto optase Si ahora de pronto optase por no escribir (o no pudiera) y diera el día por perdido, posponiendo para quién sabe cuándo, y además qué importa, la metódica copia de mi agresividad contra mí mismo, ¿pensaría como Kafka (conocido empleado de seguros) que esa dudosa obligación no cumplida, se me iba a convertir de alguna burocrática manera en la razón de una desdicha irreparable? (Caballero Bonald) y además qué importa. posted by Krapp viernes, marzo 14, 2003 El procedimiento. «¡Ya está! Nos hemos quedado solos. Los lectores impuros han puesto pies en polvorosa. ¡Menudo tostón!, les oí exclamar. Ya sólo quedas tú.» (Harry Mulisch) posted by Krapp miércoles, febrero 26, 2003 Qué casualidad, hoy he llegado, de la mano de Sebald y Austerlitz, a Praga. Desde la estación de autobuses hemos avanzado por la orilla del Moldava hasta nuestro hotel en la isla de Kampa. El cansancio y el sonido del río a través de la ventana nos ha sumido en un sueño profundo, donde «como barcos iban a la deriva en la oscuridad las siluetas de las centrales eléctricas, en las que ardía el lignito, paralelepípedos blanqueados, torres de refrigeración de crestas dentadas, chimeneas que se alzaban muy altas, sobre las que había penachos de humo inmóviles contra los colores enfermizos como verdugones del cielo occidental. Sólo en el pálido lado nocturno del firmamento se veían algunas estrellas, luces herrumbrosas y humeantes que se iban extinguiendo una tras otra y dejaban costras en las órbitas por las que siempre se habían movido». posted by Krapp martes, febrero 25, 2003 Otra vez la luz enharinada de la lluvia que, sin llegar a arreciar, no ha remitido en todo el día, cambiando tanto esta ciudad por la que el agua no corre de tan plana. Será buena noche de caracoles. posted by Krapp lunes, febrero 24, 2003 Cavilaba esta tarde, al cruzar el puente Carlos, en dirección a la Ciudad Nueva y a la cervecería Bubenícek, regresando de Hofman, Vlachovka, la sombría Cizek, Myler, Lada (de intentar otra vez ese hrabaliano «Slalom Gigante» de tabernas), si será verdad que esta ciudad tiene las garras de una madre posesiva y no te suelta jamás, como aseguraba Kafka. No, no cruzaba el puente Carlos ni tampoco el Moldava por ningún otro sitio. No lo vadeaba a pie ni a nado esta tarde ni me abismaba en palabras de Kafka, pero sí hacía planes para futuras tardes de finales de febrero en Praga, adonde quiero ir y ya no volver. Ahora anuncio una casa donde ya no quiero vivir. posted by Krapp sábado, febrero 22, 2003 «Todas estas ideas que he anotado cumplidamente por orden en el diario han llegado de todos los puntos cardinales, de la tierra y el cielo. Y al final se asientan con firmeza en alguna base como los cubos de Pitágoras; como las estatuas en sus pedestales, aunque las estatuas rara vez se agarran de la mano. Sólo existe la conexión y serie que puede alcanzarse en las galerías. Y eso afecta a su influencia práctica y popular inmediata» anota Thoreau un día indeterminado de 1842. Sin embargo, ese mismo año asegura sentirse «bastante mezquino» por tal pretensión de influencia e historicidad, para pasar a elogiar su vagabundeo y la transmisión de sus bondades a los hombres, muy autocomplacientemente. Parece que la Duda acerca de su Sentido le asaltó por primera vez desde se echó al monte («rechazando el mundo y la sociedad humana a cada brinco»), como me asalta a mí sin apenas haber comenzado, tan mezquino cuando no me limito a citar y también cuando lo hago. posted by Krapp viernes, febrero 21, 2003 jueves, febrero 20, 2003 «Escribiré todo, hasta cómo el cesto de la ropa recrujía en el número 75, pero tendré que contarlo todo con un sentimiento de misterio, de resplandor, de puesta de sol». Katherine Mansfield escribía dos diarios, simultáneos durante al menos largo tiempo. El que conocemos es lo que concibió como «un carnet pequeño para que sea publicado algún día», y en el que hace alguna que otra referencia a su «enorme Diario de quejas» que se encargó de destruir.
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miércoles, febrero 19, 2003 Por falta de actividad relatable e imaginación para inventármela, dejo este post vacante. Se admitirán las solicitudes para cubrirlo en calidad de interino, siempre que se reciban en tiempo y forma. posted by Krapp martes, febrero 18, 2003 He empezado la última de Sebald y eso significa viajar. De hecho, nos encontramos con Austerlitz en una estación ferroviaria –la de Amberes–, y un rápido vistazo a las fotografías que salpican el texto nos da a entender que tomaremos algún tren, quizás para visitar ciudades amuralladas, cementerios profanados, hoteles, otras estaciones; enviaremos o recibiremos alguna carta, malas noticias tal vez, y algo, algo en las raíces de un castaño llamará nuestra atención. Sí, sí, escribiré. posted by Krapp lunes, febrero 17, 2003 Me muevo por la casa con sumo sigilo. Hay al pie de los muebles un polvillo azulado que, por más que barro, vuelve a surgir tiñendo las juntas de las baldosas. No adivino su procedencia, creo que se burla de mí. Finjo desistir, leo un periódico de hace dos días. De pronto, lo sé: de las cosas va desprendiéndose el barniz de su mirada. posted by Krapp domingo, febrero 16, 2003 No soy un rumiante, no volverá la semana pasada ni su viva imagen a mi calendario, quedará para siempre a la izquierda de mis cursores, de mis marcapáginas y su tinta (tanta) irá diluyéndose. Pero quedan los restos de las fracciones exactas y los poemas de diario, los Reyes que abriré La próxima semana, con ropa ya, pero también cole y Cuesta. ¡Feliz año nuevo! posted by Krapp martes, febrero 11, 2003 «Pongamos, por poner, que nadie me espera en ningún sitio, que estoy solo y que no veo razón alguna para no seguir estándolo en el futuro. Pongamos que escribiera este poco de memorial para destinarlo a las más o menos amables funciones de un privado teatro de cámara, un teatro de la memoria, mínimo.» (Miguel Sánchez-Ostiz, No existe tal lugar) También este blog podría ser un teatrillo de cartón donde representar, al acabar el día, la pequeña farsa de su transcurso, o –como sucede con los accidentes y crímenes– , reconstruir sus escenas, recrear mis traspiés y liberar de calima, de inmediatez, la palabras propias; comprender, ahora sí, las ajenas. Para no modificar ninguna, deshacer nada, asistir tan sólo a la función privada, bajarle al día el TELÓN posted by Krapp lunes, febrero 10, 2003 Gesticulando (Kafka-Ferlosio-Pla) «(Kafka) Su mirada parecía haberse criado y aprendido a ver desde detrás del cristal de la ventana, viendo, pero no oyendo, allá abajo en la calle, el afanoso, tenso, perentorio hablar unos con otros los hombres, ajustándose a cada momento la bufanda, parados en la acera y como siempre a punto de separarse y despedirse pero de nuevo demorados por la necesidad de añadir todavía una palabra más. Atento siempre a aquel gesticular que la inaudibilidad de las palabras dejaba aislado y silencioso, fue descubriendo por indefinibles síntomas o indicios el secreto más triste y más patético del gesto: hasta qué punto confuta siempre, de algún modo, las palabras que subraya y acompaña, queriendo y hasta creyendo confirmarlas.» (Ferlosio) «En este país tenemos una costumbre muy curiosa. Cuando nos encontramos, en la calle, dos personas cara a cara, no tenemos, apenas, nada que decirnos. Pero, una vez que nos hemos despedido y hemos dado siete u ocho pasos, se nos ocurren de repente una serie de cosas urgentes que decir a la persona que hemos dejado hace un momento. Entonces, la interpelamos a grandes gritos, alzando considerablemente la voz, gesticulando aparatosamente. El otro nos contesta, claro está, gritando y gesticulando con el mismo ímpetu. Como mientras tanto vamos caminando y la separación de nuestro interlocutor va aumentando, la conversación se convierte en un guirigay terrible. Al final, la distancia se hace tan larga que prácticamente es imposible oír nada. Entonces, uno dice, haciendo un gran esfuerzo: – Bueno, ya hablaremos... El otro responde energuménicamente: – Sí, sí, ya hablaremos... Y, cuando nos volvemos a encontrar, no tenemos nada que decirnos.» (Pla) posted by Krapp domingo, febrero 09, 2003 «La única manera de devolver a la filosofía su autenticidad, será hacerle pasar una temporada por el purgatorio de la confesión personal, la nota subjetiva, el diario íntimo.» Hasta Pla parece querer animarme a empezar un diario. Desde que me lo planteé, no dejo de toparme con alusiones de este tipo. La de hoy, al borde del que iba a ser el primer día sin post (no tardará), bien vale uno. A devolver a la filosofía su autenticidad, mañana nos ponemos. posted by Krapp sábado, febrero 08, 2003 «Necesito tener algo», anota K. Mansfield el 8 de febrero de 1920. Salgo a buscarlo en la luz enharinada que ha dejado la lluvia. Vuelvo sin nada. Me dejo a ralentí el resto del día. No llorarán sus ojos,
porque son ya ellos mismos lágrimas coaguladas en pupila, el llanto hecho mirada; ¡grandes ojos judíos de Ottla y de Franz! (Rafael Sánchez Ferlosio) posted by Krapp viernes, febrero 07, 2003 Irrepetible, indetenible, fluye el blog irrecuperable. (Variación a unos versos de Tsvietáieva) Sigo sin entenderme con Blogger (venga, que se note que soy novato) y generando chatarra webpacial. Y no quedará ahí... o sí. posted by Krapp jueves, febrero 06, 2003 Hay libros que se parecen mucho al «espejo que se pasea» stendhaliano. Cuando, tanto como el camino y su paisaje, es el paseo mismo lo que se refleja, puede resultar un ejercicio deslumbrante. No se destripa la metáfora, se multiplica y propaga. He leído hoy El paseo, un relato fabuloso de Robert Walser. A la manera de Thoreau en Pasear, engarza el cuento con el encomio, exaltado y radical, del «arte de Caminar». posted by Krapp miércoles, febrero 05, 2003 De la mañana directamente hasta aquí. A la derecha para escribir esta nota, y a la izquierda para guardar la plomada, primer zigzag de un día por lo demás resuelto en línea recta. Cada vez será mejor, vertical e instantáneo, y podré arrendar mi tiempo a –ay– parapentistas. posted by Krapp martes, febrero 04, 2003 Un día como hoy pero de 1943, Mircea Eliade anotaba en su Diario de Portugal que, tal era entonces su pesadilla y la de Europa, sólo hallaba consuelo pensando en la muerte. Acabados los parciales para nada, se abre ante mí un corto periodo de días recipientes que, cierto, podría llenar de cosas creativas y enriquecedoras, pero no. Iré cambiando el color del weblog, siempre de uno a otro más horroroso. Haré y desharé, aquí y allá, exhumando planes, pensaré en la muerte. posted by Krapp lunes, febrero 03, 2003 «Decido empezar este dietario. Escribiré –lo justo para pasar el rato, a la buena de Dios– lo que se me vaya ocurriendo. Mi madre es una señora muy limpia, dominada por la obsesión de mantener la casa en un orden helado. Le gusta romper papeles, quemar viejos cachivaches, vender al trapero todo lo que para ella no tiene utilidad práctica o decorativa inmediata. Será un milagro, así, que estos papeles se salven de sus admirables virtudes caseras. Si esto llega, sin embargo, no creo que hiciera con ello ningún mal. [...] A mí, personalmente, me entretiene muchísimo leer memorias, reminiscencias, recuerdos, por muy humildes y vulgares que sean. Si estas notas se salvan de la quema, quizás algún día las echará un vistazo algún pariente mío lejano o alguna persona curiosa y desocupada.» Lo dice Josep Pla, el catalán más universal y obstinadamente local, al comienzo del que sería uno de los diarios más famosos, El cuaderno gris. posted by Krapp domingo, febrero 02, 2003 Algo ciertamente excepcional, que obnubile mi pensamiento y acapare mi atención, tiene que darse para que, en el distraído transcurso de una tarde de domingo, no dedique un minuto a recordar aquellas otras en que, regresando del pueblo como muchos fines de semana, desafiaba al adormecedor runrún del coche (secundado por la exageradamente fuerte calefacción y la radio bajita retransmitiendo los partidos, en el asiento trasero apenas un rumor) con el fin de no perderme el paso –qué esperaría encontrar en aquellas hileras de farolas entre dos letreros anunciadores– por Salas de los Infantes, Barbadillo del Mercado, Hortigüela, Membrillas de Lara, Cuevas de San Clemente, Cubillo del Campo, Hontoria de la Cantera, el llamado 'Rancho Bill', Sarracín... o más bien una, convertida en sinécdoque de las demás por una memoria ahorrativa, en la que mis padres hablan de arreglar el tejado de la casa, el Atleti remonta un dos a cero en El sardinero, y ya vamos llegando a Burgos, Villalbilla, Tardajos... El universo transformado en tarde de domingo, definición cioranesca del hastío y el fin del universo. «La pereza es un escepticismo fisiológico, la duda de la carne. En un mundo transido de ociosidad, los desocupados (nacidos en un eterno domingo, miran y se miran mirar) serían los únicos en no hacerse asesinos.» posted by Krapp sábado, febrero 01, 2003 Me aburro mucho y no siento la acción. No siento ni la fascinación del torbellino ni la curiosidad de imaginármelo. El río pasa y todo me lleva a sentarme en la ribera, cerrar los ojos y no pensar siquiera en un tropo menos manido. La idea de estudiar –su conveniencia– me ronda como un tábano; una abúlica conformidad se apodera de mí y del día que me arrastra. – ¿Qué, qué? – Despierta de una vez. posted by Krapp viernes, enero 31, 2003 Quizá nos lleve el viento al infinito, si salimos a dar un largo paseo, sin dinero, porque no hace falta dinero, ni destino, que tampoco hace puñetera falta. Si caminamos hasta las afueras, sobre las viejas vías o por la ancha avenida, donde Eolo tañe restos de poda e improvisa tubas en otrora desapercibidas oquedades, nuestros pasos apresurados pueden ser un contrapunto penoso. Pero saldremos ahí fuera y dejaremos las palabras (días como hoy, sabido es quién se la s ll e vaa, ah...) posted by Krapp jueves, enero 30, 2003 Temo que nada bueno pueda sucederme hoy, la sonrisa imbécil con que he despertado no puede acarrearme más que imprevistos. Porque se pronosticó, el día es nublado y muy fresco, ideal para ojear una breve selección –es exquisito y deja insatisfecho, ¿qué más se puede pedir?– del Diario de Thoreau, y servirse otra taza de café humeante. posted by Krapp miércoles, enero 29, 2003 He sido un paseante, un sans terre dirigido a Tierra Santa. He sido un curioso más en una librería menos por descubrir, un obstáculo a sortear y que no nos toque. Juego a ejecutar lo que se me representa y sólo me conformo con la mejor de las aproximaciones. Tomo café en un sitio nuevo. Me genero a cada instante y a su vez mi memoria. No recurro al tiempo para de algún modo estar. Ya de vuelta, a estas horas de la tarde, bendigo mi naturaleza discreta, toda señal de fatiga y pasado como una herencia fingida. Contando, eso sí, con que la casa siga en pie y en la nevera recuerdos (un hilo de permanencia en lo inconquistado). posted by Krapp martes, enero 28, 2003 He traído a Bruno Schulz para que me enhebre los días. Dudo que funcione. En cuanto cierre el weblog, se echará a dormir o se volverá a Drohobycz. Que yo me vuelvo, ha venido diciendo en el tren, por el raíl paralelo del tiempo. Y lo hará. Iría trasladando hábitos, consumos y fines de plazo, Derechos y Obligaciones, deseos, traspiés y un par de polacos más hasta esta indefinición con alrededores, devenida autarquía, y ya podría diluviar. Pero se volverá a Drohobycz.
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lunes, enero 27, 2003 «No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento –creo entreverlo en sueños–, mi desesperación. Escribir sobre los necios sufrimientos de la angustia, la renovación de nuestras fuerzas cuando aquéllos pasan», se propone John Cheever en sus Diarios. posted by Krapp domingo, enero 26, 2003 Me gustaría tomar el relevo del rastreador de bartlebies de Vila-Matas y, conocidas las, en general, excelentes razones para no escribir que esgrimieron tantos ágrafos (y, sorprendentemente, algunos prolíficos plumíferos), esbozar un mapa del Sí, del sí al más autobiográfico de los géneros (en el que uno escribe sobre sí cuando es ése), al diario más subjetivo e íntimo; las motivaciones del deliberadamente literario o discursivo –el dietario– me resultan más claras y reconocibles y eso les priva de mi muy privativo aunque a menudo veleidoso interés. Unir las coordenadas comunes (de haberlas), ¿obtener los isohumores de la literatura europea en una fecha concreta? Construir así un dietario de diarios, darle a ese poco de inventario un carácter más rizomático que arborescente, negar a toda costa cualquier pretensión enciclopédica, excusando la evidente insolvencia en el rastreo de diaristas interesantes y poco conocidos. posted by Krapp sábado, enero 25, 2003 Disto mucho de hablarle («Acércate, tú, invisible, desconocido, hablemos los dos juntos») a mi diario, como Katherine Mansfield. Le acabo de dar vida pero no sé dónde situarlo, en qué estancia de la noche y estante del pensamiento. No sé si preferirá el frío o el calor, si será perenne o caducifolio y perderá los posts con el otoño. «No sé nada de ti», te digo y sigo estando muy lejos de hablarte, invisible, desconocido, tú. posted by Krapp viernes, enero 24, 2003 «Una condición imprescindible para el perfecto desconocido es la soledad, sin la cual todo sería sosa jactancia. He aquí la razón por la que he decidido escribir cuanto me acontezca, pues tengo la certeza de que algo va a sucederme. Sólo escriben diarios los solitarios y los fatuos. Yo creo poseer ambas virtudes. Téngase bien presente que un hombre aislado de sus semejantes es, indudablemente, un hombre nuevo a cada momento. En consecuencia, sólo mediante el uso de este Diario podré reconocerme y encontrarme, si es que me pierdo.» (De Diario de un hombre humillado, Félix de Azúa) «¿Qué haces ahora? –me preguntó–. ¿Llevas un diario? Así que escribo la primera anotación hoy...» (H.D. Thoreau) posted by Krapp e-mail | ... |