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miércoles, octubre 07, 2015 Sé que es poco común, un don que si no me despierta un particular orgullo (no podría) sí que tengo en alta estima, pero nunca extraño una cama nueva. Duermo profundamente en las más variadas y excepcionales circunstancias, cuando llega el momento de hacerlo, y muy a menudo está allí antes que yo. Así volvió a ocurrir. Desperté, tras la primera noche en el Baztán, y fui poniendo orden en los planes del día: ¿no sería mejor, en primer lugar... y a continuación se pueda... paseando tranquilamente... alguien encuentre... alegar que...? Pero no fui capaz de atarme los zapatos antes de que la niebla se disolviera del todo y, con ella, la vaguedad e incertidumbre necesarias para salir de la habitación. posted by Krapp e-mail | ... |